 |
 |
Una guía
didáctica tiene la función primordial de ser el elemento organizador de las actividades
de aprendizaje que pueden realizarse en torno a un itinerario determinado. Además,
constituye un recurso didáctico en cuanto que su interés se centra en facilitar el
aprendizaje de los alumnos, en promover el máximo aprovechamiento de los elementos de
interés de la visita o en hacer más accesibles los elementos del entorno (paisajes,
instituciones, ciudades, ...). Por ello, una guía no es una mera acumulación de
actividades posibles, sino el resultado de un análisis minucioso de los aspectos que
ofrece el entorno, una reflexión sobre las características de los destinatarios a los
que se dirige y una propuesta organizada y respetuosa con algunos criterios didácticos. Entendemos, por otra parte, que la inserción de
itinerarios didácticos en los proyectos curriculares de las escuelas es un excelente
medio para conseguir propuestas educativas contextualizadas que, además, establezcan una
relación fluida entre los centros escolares y otras instituciones, de forma que ambos se
beneficien de este contacto. Pero, además, una guía didáctica es un excelente medio de
descentralización de los contenidos curriculares en el sentido de territorializarlos,
ajustarlos a las cualidades físicas y organizativas de cada comunidad o región.
En nuestra opinión, una guía es un recurso de
globalización de los contenidos curriculares. De todos es conocido que habitualmente los
contenidos de enseñanza se organizan en disciplinas o ramas del saber que sistematizan el
conocimiento, lo secuencian y clasifican según sus propios patrones y parece como si
éste fuera el único modo posible de organizar aquello que los alumnos pueden aprender.
Sin embargo, no pocos autores desde finales del siglo pasado se vienen cuestionando esta
articulación disciplinar de los contenidos y buscando otros modos de establecer
relaciones significativas entre contenidos de distintas ciencias.
Ciertamente, la organización disciplinar de los
contenidos proporciona un mapa fragmentado e inconexo de la realidad y no respeta el modo
natural de aprendizaje de las personas. Sin embargo, los itinerarios didácticos permiten
una aproximación global a los contenidos de aprendizaje desde la organización en torno a
un centro de interés que en este caso es el Puerto de Santander.
Por último, pretendemos que el itinerario guiado
por el Puerto de Santander no sea una actividad inconexa, sin relación ninguna con el
desarrollo curricular ordinario de las escuelas, por lo que nos hemos esmerado por
elaborar una guía coherente con el currículum de la etapa de Educación Primaria para
que la visita al Puerto pueda ser relacionada con otros elementos curriculares de dicha
etapa.
El objetivo inicial fue conocer detalladamente el
Puerto de Santander y para ello, mediante una serie de visitas de contacto, se elaboró un
informe previo que sirviera de aproximación para determinar los contenidos que formaran
parte de la estructura básica de la Guía.
Se solicitó información sobre la experiencia
del Puerto de Santander en materia de visitas escolares. Del informe que nos remitieron se
llegó a la conclusión de interés que despierta el Puerto de Santander en poblaciones de
la Región alejadas de Santander e, incluso, en poblaciones de otras Comunidades
Autónomas. Este dato es aún más notable si tenemos en cuenta la nula publicidad que
realizaba el Puerto de Santander en esos
años para atraer a visitas escolares.
La información recabada sobre las experiencias
llevadas a cabo por el Puerto de Santander, se complementó posteriormente con el
conocimiento de otras similares desarrolladas en los principales puertos españoles,
prestando especial atención a aquellas en las que se hubieran desarrollado o se
estuvieran desarrollando en esos momentos visitas escolares con el apoyo de Guías
Didácticas. Los materiales que amablemente nos remitieron los responsables de los
programas en los distintos puertos españoles, fue muy valioso para proyectar la Guía que
nosotros queríamos elaborar.
Sin embargo, al elaborar la Guía hubo
previamente que determinar a qué alumnos se iba a dirigir. A pesar de que el Puerto de
Santander ofrecía y ofrece muchas posibilidades educativas para cualquier edad, al final
decidimos que un grupo apropiado era el comprendido entre los 8 y los 10 años, esto es,
Segundo Ciclo de Primaria (3º y 4º curso). Los criterios que seguimos para esta
elección estuvieron basados, fundamentalmente, en el currículum prescriptivo establecido
para las diferentes Etapas y Ciclos en la Reforma Educativa, en la práctica educativa de
los centros y en varios recursos bibliográficos consultados. También aportó mucho la
lectura de otros materiales (como los ya mencionados de algunos Puertos españoles) y
algunos artículos y libros sobre el particular. Sirva de ejemplo, el esquema que aparece
en un artículo de Valverde Ortega, J. A. (1995): "La ciudad como objetivo
curricular específico". En el análisis comparativo de conceptos / contenidos /
hechos que realiza el autor en el currículum correspondiente a la Educación Primaria
concluye que los contenidos relacionados con el medio urbano en el área de Conocimiento
del Medio Natural, Social y Cultural para el Segundo Ciclo de Primaria se especifican de
la siguiente forma: |
 |
|